ENVIPE 2026: el fraude se consolida como el delito más frecuente en México y revela una victimización crecientemente digital
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, que proporciona información sobre los delitos experimentados por la población durante 2025, así como sobre percepción de seguridad y desempeño institucional durante 2026.
Además de sus principales indicadores de victimización, incidencia y cifra oculta, la amplitud temática de la ENVIPE permite profundizar en fenómenos delictivos específicos. En esta ocasión, el Centro de Excelencia UNODC-INEGI presenta una lectura centrada en el fraude, cuya evolución, modalidades, medios de comisión, perfil de las víctimas, impacto económico y baja denuncia muestran la creciente relevancia de este delito para comprender las transformaciones de la victimización en México.
El fraude: de delito relevante a principal forma de victimización
En 2025 ocurrieron aproximadamente 8.1 millones de fraudes en México, resultado de 4.6 millones de fraudes bancarios y 3.6 millones de fraudes al consumidor. En conjunto, esto equivale a una tasa estimada de 8,290 delitos por cada 100 mil habitantes y representa aproximadamente 24.1% de los 33.8 millones de delitos captados por la ENVIPE. En otras palabras, cerca de uno de cada cuatro delitos registrados por la encuesta fue un fraude.En 2025 ocurrieron aproximadamente 8.1 millones de fraudes en México, resultado de 4.6 millones de fraudes bancarios y 3.6 millones de fraudes al consumidor. En conjunto, esto equivale a una tasa estimada de 8,290 delitos por cada 100 mil habitantes y representa aproximadamente 24.1% de los 33.8 millones de delitos captados por la ENVIPE. En otras palabras, cerca de uno de cada cuatro delitos registrados por la encuesta fue un fraude.
Este resultado forma parte de una transformación más amplia en la estructura de la victimización. La tasa de fraude pasó de 3,319 delitos por cada 100 mil habitantes en 2012 a cerca de 8,290 en 2025, un incremento aproximado de 150%. En el periodo más reciente, pasó de 5,770 en 2022 a 8,290 en 2025, un crecimiento cercano a 44%.
La trayectoria contrasta con otros delitos tradicionales. Entre 2022 y 2025 la correspondiente tasa del robo o asalto en calle o transporte público se mantuvo prácticamente en el mismo nivel y la tasa de robo en casa habitación disminuyó alrededor de 13%. Esto sugiere una recomposición de la victimización hacia modalidades que dependen menos de la proximidad física entre víctima y perpetrador.
Gráfica 1. Evolución de la incidencia los delitos, 2010-2025

Fuente: INEGI, ENVIPE 2011-2026,
Un delito predominantemente digital
Los resultados de la ENVIPE 2026 permiten identificar el medio mediante el cual ocurre el fraude. Durante 2025, 80.6% de los eventos involucró internet o medios electrónicos, categoría que comprende, entre otros, redes sociales, correo electrónico y banca electrónica. El contacto presencial estuvo involucrado en 13.3% y las llamadas telefónicas en 6.9% de los casos.
Este patrón distingue al fraude de otros delitos analizados por la ENVIPE. Mientras las amenazas se producen principalmente mediante contacto presencial y la extorsión mediante llamadas telefónicas, el fraude se concentra marcadamente en entornos digitales.
Tabla 1. Medios utilizados para cometer fraude, 2025
|
Medio |
Porcentaje |
|
Internet o medios electrónicos |
80.6% |
|
Contacto presencial |
13.3% |
|
Llamada telefónica |
6.9% |
|
Otro medio |
0.7% |
Fuente: INEGI, ENVIPE 2026,
La información por modalidad complementa este hallazgo. Cerca de la mitad de los fraudes (49.9%) involucró tarjetas de débito o crédito o cuentas bancarias, mientras que 46.7% correspondió al pago por un producto o servicio que finalmente no fue entregado.
Dentro de los fraudes relacionados con instrumentos financieros, 31.4% del total de fraudes correspondió al uso indebido de una tarjeta para realizar compras o pagos; 11.4% a clonación de tarjetas y 7.0% al retiro de dinero de cuentas bancarias.
Tabla 2. Modalidades del fraude, 2025
|
Modalidad |
Eventos estimados |
% del total de fraudes |
|
Fraude en tarjeta o cuentas bancarias |
4,057,780 |
49.9% |
|
Pago por producto/servicio no entregado |
3,802,781 |
46.7% |
|
Uso indebido de tarjeta para compras o pagos |
2,558,881 |
31.4% |
|
Clonación de tarjeta |
931,196 |
11.4% |
|
Retiro de dinero de cuenta bancaria |
567,703 |
7.0% |
|
Entrega de dinero falso |
199,449 |
2.5% |
|
Paquetería, regalos o premios no reconocidos |
25,020 |
0.3% |
|
Otro |
48,588 |
0.6% |
Las tres modalidades de uso indebido, clonación y retiro forman parte de los fraudes asociados con tarjetas y cuentas bancarias.
Fuente: INEGI, ENVIPE 2026,
¿Quiénes presentan mayor prevalencia de fraude?
Una característica poco explorada en los resultados generales es que el fraude presenta un perfil de exposición diferente al de delitos asociados con el espacio público.
Por edad, la mayor tasa de prevalencia se registra entre las personas de 20 a 29 años, con aproximadamente 8,298 víctimas por cada 100 mil habitantes, seguida por la población de 30 a 59 años, con 7,208. Entre las personas de 60 años y más, la tasa desciende a aproximadamente 3,023.
Más marcada todavía es la diferencia por escolaridad. Entre las personas con educación superior, la prevalencia del fraude alcanza 13,235 víctimas por cada 100 mil habitantes, frente a 7,241 entre quienes tienen educación media superior, 2,822 entre quienes cuentan con educación básica y 645 entre las personas sin escolaridad.
Tabla 3. Prevalencia de fraude según características de las víctimas, 2025
Tasa por cada 100 mil habitantes
|
Característica |
Tasa |
|
Sexo |
|
|
Mujeres |
6,111 |
|
Hombres |
6,695 |
|
Edad |
|
|
18-19 años |
4,124 |
|
20-29 años |
8,298 |
|
30-59 años |
7,208 |
|
60 años y más |
3,023 |
|
Escolaridad |
|
|
Sin escolaridad |
645 |
|
Básica |
2,822 |
|
Media superior |
7,241 |
|
Superior |
13,235 |
Fuente: INEGI, ENVIPE 2026,
Estas diferencias no deben interpretarse automáticamente como relaciones causales entre educación, edad y riesgo de fraude. Sin embargo, sí muestran un patrón consistente con una mayor exposición a operaciones financieras, consumo electrónico y transacciones digitales entre determinados grupos de población. Constituyen, por tanto, una línea relevante para profundizar en las estrategias de prevención. En términos absolutos, la distribución de los eventos es prácticamente paritaria por sexo: 51.5% correspondió a mujeres y 48.5% a hombres.
El fraude ocurre principalmente durante las horas de actividad cotidiana
Otro aspecto poco destacado es el momento en que ocurren estos delitos. Casi la mitad de los fraudes (49.9%) ocurrió durante la tarde, entre las 12:01 y las 18:00 horas. Otro 24.1% ocurrió durante la mañana, mientras que 16.9% tuvo lugar durante la noche y 4.2% durante la madrugada.
Esta distribución vuelve a diferenciar al fraude de delitos como los robos de vehículos o los robos a vivienda, que muestran una mayor concentración durante la noche y la madrugada. El patrón es consistente con un delito vinculado fundamentalmente a actividades comerciales, financieras y digitales realizadas durante las horas habituales de actividad de la población.
Tabla 4. Horario de ocurrencia del fraude
|
Horario |
% |
|
Mañana, 06:01-12:00 |
24.1% |
|
Tarde, 12:01-18:00 |
49.9% |
|
Noche, 18:01-24:00 |
16.9% |
|
Madrugada, 00:01-06:00 |
4.2% |
Fuente: INEGI, ENVIPE 2026,
Alta frecuencia y un elevado impacto económico
El fraude no solamente destaca por su frecuencia. También representó la mayor pérdida monetaria total entre los tipos de delito desagregados por la ENVIPE.
Durante 2025, las pérdidas vinculadas con fraudes ascendieron aproximadamente a 66.5 mil millones de pesos, equivalentes a cerca de 26.9% de las pérdidas monetarias asociadas con todos los delitos captados por la encuesta.
El monto supera las pérdidas vinculadas con robo total de vehículo —42.0 mil millones de pesos—, robo o asalto en calle o transporte público —38.1 mil millones— y extorsión —31.9 mil millones—.
Tabla 5. Pérdidas monetarias por principales delitos, 2025
Millones de pesos
|
Delito |
Pérdidas |
|
Fraude |
66,470 |
|
Robo total de vehículo |
42,008 |
|
Robo o asalto en calle o transporte público |
38,093 |
|
Extorsión |
31,919 |
|
Robo parcial de vehículo |
19,133 |
|
Robo en casa habitación |
17,750 |
|
Amenazas |
8,683 |
|
Otros robos |
5,032 |
|
Lesiones |
4,486 |
Fuente: INEGI, ENVIPE 2026,
El gasto o pérdida promedio asociado al fraude fue de aproximadamente 10,613 pesos por víctima. Su enorme impacto agregado, por tanto, no obedece únicamente al monto de cada evento, sino principalmente a la gran extensión del fenómeno en la población.
Un delito con muy poca denuncia
La expansión del fraude contrasta con su escasa llegada al sistema de procuración de justicia. De los 8.1 millones de fraudes estimados, únicamente 4.8% fue denunciado ante el Ministerio Público o Fiscalía Estatal.
La cifra oculta alcanzó 96.5%, es decir, prácticamente 97 de cada 100 fraudes no fueron denunciados o, aun habiéndose denunciado, no derivaron en el inicio de una carpeta de investigación. Entre los principales delitos medidos por la ENVIPE, solamente la extorsión presentó una cifra oculta superior, de 97.5%.
Tabla 6. Cifra oculta de los principales delitos, 2025
|
Delito |
Cifra oculta |
|
Extorsión |
97.5% |
|
Fraude |
96.5% |
|
Otros robos |
94.4% |
|
Robo parcial de vehículo |
93.5% |
|
Robo o asalto en calle o transporte público |
92.6% |
|
Robo en casa habitación |
90.3% |
|
Amenazas |
90.5% |
|
Lesiones |
86.8% |
|
Robo total de vehículo |
33.8% |
Fuente: INEGI, ENVIPE 2026,
Entre los fraudes que sí fueron denunciados, 73.5% dio lugar al inicio de una carpeta de investigación. Sin embargo, al momento de la encuesta, en 44.6% de las carpetas no había ocurrido nada, mientras 31.8% continuaba en trámite. En 14.1% se habían recuperado bienes, en 4.9% hubo reparación del daño y en alrededor de 0.9% se había puesto a la persona responsable a disposición de un juez o se había otorgado el perdón.
Tabla 7. ¿Qué ocurre después de denunciar un fraude?
|
Indicador |
% |
|
Fraudes denunciados sobre el total |
4.8% |
|
De los denunciados: se inició carpeta |
73.5% |
|
Resultado de las carpetas iniciadas |
|
|
Nada |
44.6% |
|
En trámite |
31.8% |
|
Recuperó bienes |
14.1% |
|
Reparación del daño |
4.9% |
|
Responsable ante juez / se otorgó perdón |
0.9% |
Fuente: INEGI, ENVIPE 2026,
Además, la experiencia de denuncia implica costos de tiempo. Entre quienes denunciaron un fraude, 36.7% dedicó entre una y dos horas al procedimiento y 28.9% más de cuatro horas. No obstante, la valoración del trato recibido es comparativamente favorable: 13.2% lo consideró excelente y 51.8% bueno, frente a 21.0% que lo calificó como malo y 14.0% como muy malo.
El “delincuente invisible”: una particularidad metodológica del fraude
La ENVIPE permite caracterizar ampliamente a las personas responsables de distintos delitos: número de participantes, sexo, edad aproximada, posible consumo de alcohol o drogas y portación de armas. Sin embargo, el fraude es excluido expresamente de estas estimaciones.
La razón metodológica señalada por el INEGI es particularmente reveladora: la naturaleza de engaño del fraude dificulta la identificación de las características de la persona o personas responsables.
Esta característica constituye, en sí misma, un resultado relevante. A diferencia de los robos, lesiones o amenazas, donde la víctima puede observar directamente a quien comete el delito, una proporción creciente de fraudes ocurre mediante interacciones digitales o financieras en las que el perpetrador puede permanecer anónimo, actuar a distancia e incluso encontrarse fuera del entorno territorial de la víctima.
Por ello, el crecimiento del fraude representa también un desafío para la estadística criminal. Las encuestas de victimización permiten medir con eficacia la experiencia de la víctima, el medio utilizado, la pérdida económica y la relación con las autoridades, pero enfrentan mayores limitaciones para caracterizar al perpetrador. La ENVIPE no capta las características del perpetrador. Esto plantea la conveniencia de complementar las encuestas con registros administrativos, información del sector financiero y nuevas fuentes digitales para comprender mejor las estructuras y mecanismos detrás de estos delitos.
Fraude desde la percepción de seguridad
Al analizar los datos obtenidos a partir de la percepción destaca que a pesar de su mayor ocurrencia los fraudes no estén entre los delitos que personas creen que le van a ocurrir en el próximo año. Mientras que la extorsión si está en esa categoría. Tal vez hay un problema de confusión entre delitos. Sin embargo, se necesita más investigación al respecto.
Donde sí se tienen datos es la pregunta sobre las actividades que se dejaron de hacer en el último año. Se encontró que a nivel nacional un 12% dejo de utilizar la banca electrónica o actividades bancarias, mientras que la entidad donde más se presentó este fenómeno fue San Luis Potosí en las que un 18% lo hizo. A la par, un 24.5% dejo de Comprar o vender mediante aplicaciones, redes sociales o internet, siendo Tabasco la entidad con mayor porcentaje al alcanzar un 33.1%
Con estos datos es posible que el crecimiento de los fraudes pueda estar provocando que las personas dejen usar los medios electrónicos dado su miedo a ser víctimas de un fraude. Lo que mostraría que el fenómeno no solo tiene afectación en las pérdidas de posesiones materiales sino efectos en los comportamientos.
Una transformación de la victimización que exige nuevas respuestas
Los resultados de la ENVIPE muestran que el fraude ya no constituye una categoría secundaria dentro de la delincuencia patrimonial. Su crecimiento sostenido, la predominancia de medios electrónicos, su concentración entre poblaciones con mayor interacción financiera y digital, las elevadas pérdidas agregadas y una cifra oculta superior a 96% configuran un fenómeno con características propias.
Esta transformación plantea desafíos que van más allá de las estrategias tradicionales de prevención del delito. Reducir la victimización por fraude requiere fortalecer la alfabetización financiera y digital, los mecanismos de autenticación y protección de transacciones, la cooperación entre autoridades y entidades financieras, los canales de reporte y denuncia y la capacidad de producir estadísticas que permitan seguir modalidades delictivas que cambian rápidamente.
La profundidad temática de la ENVIPE permite precisamente avanzar en esta dirección. Más allá de estimar cuántas personas fueron víctimas, sus tabulados permiten reconstruir cómo ocurre el delito, quiénes presentan mayor exposición, qué daños genera y qué sucede cuando las víctimas buscan apoyo institucional.
México cuenta así con una fuente estadística particularmente robusta para el análisis de la victimización. La experiencia de la ENVIPE, alineada con los principios de armonización promovidos por la Iniciativa para la Encuesta de Victimización Delictiva en América Latina y el Caribe (VICLAC), contribuye asimismo al fortalecimiento de las estadísticas comparables de seguridad y justicia en la región.
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