América Latina y el Caribe fortalece la cooperación frente a los flujos financieros ilícitos
El seminario, organizado por la CEPAL y UNODC en Santiago de Chile, reunió a representantes de instituciones públicas, organismos internacionales y academia para intercambiar experiencias y fortalecer la coordinación regional. El Centro de Excelencia UNODC-INEGI participó en el análisis de metodologías para la medición de los flujos financieros ilícitos y las dinámicas emergentes del trafico de drogas y armas en ALC.
Santiago de Chile, 9 de septiembre de 2026. “Las organizaciones criminales operan de manera flexible, transnacional y articulada. Mientras ellas conectan rápidamente mercados, territorios y sistemas financieros, nuestras respuestas institucionales tienden a permanecer fragmentadas entre distintas competencias y jurisdicciones. Es una inercia histórica que hay que superar”, sostuvo José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, en sus palabras de inauguración.
Los flujos financieros ilícitos y las economías ilegales representan un desafío para el desarrollo, la capacidad fiscal y la gobernanza de los países de América Latina y el Caribe. Su carácter transnacional y su interconexión con los mercados legales dificultan su identificación y seguimiento, lo que requiere fortalecer las capacidades institucionales y la cooperación entre países y sectores.
En este contexto, los días 8 y 9 de septiembre se llevó a cabo el seminario “Flujos financieros ilícitos y economías ilegales: desafíos para una agenda de cooperación interinstitucional”, organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago de Chile. El encuentro tuvo como objetivo generar un espacio de diálogo e intercambio de experiencias para comprender las dinámicas económicas y financieras que sostienen las economías ilegales, así como contribuir a la construcción de una agenda de cooperación interinstitucional y regional.
Los flujos financieros ilícitos facilitan la acumulación, circulación y legitimación de recursos provenientes de actividades criminales. Además de sus implicaciones para la seguridad, estas dinámicas pueden afectar la recaudación fiscal, la inversión, la productividad, la competencia económica y la confianza en las instituciones públicas. La creciente interacción entre las economías legales e ilegales plantea desafíos adicionales para detectar estos flujos y comprender los mecanismos que permiten su circulación y reinversión.
Durante el seminario se abordaron distintos aspectos relacionados con la medición de los flujos financieros ilícitos, los mercados ilegales, el lavado de activos, las debilidades institucionales y los efectos de la delincuencia organizada en las economías de la región.
Uno de los ejes centrales fue la necesidad de fortalecer la coordinación entre instituciones con competencias económicas, estadísticas, tributarias, aduaneras, financieras, de seguridad y justicia. La articulación de estas capacidades permite ampliar el análisis de un fenómeno que trasciende las fronteras nacionales y las atribuciones de una sola institución.
El intercambio de información, la generación de evidencia y el desarrollo de metodologías compartidas son elementos relevantes para identificar patrones, comprender las interacciones entre los mercados legales e ilegales y detectar los mecanismos financieros que sostienen las actividades criminales. Asimismo, la cooperación entre países puede contribuir a reducir las brechas de información y fortalecer las respuestas institucionales ante redes que operan a escala transnacional.
El Centro de Excelencia para Información Estadística de Gobierno, Seguridad Pública, Victimización y Justicia, establecido por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México, participaron en la primera mesa de trabajo del seminario, dedicada a la medición de los flujos financieros ilícitos distinguiendo los flujos derivados del comercio internacional de la generación de ingreso de en 4 mercados de drogas, en la minería ilegal y el tráfico de migrantes y los avances en 5 países de la región.
Adriana Oropeza, coordinadora del Centro de Excelencia UNODC-INEGI, intervino junto con especialistas de instituciones estadísticas de México, Colombia, Chile, Perú y Bolivia, entre otros participantes. Durante su intervención presentó los avances y herramientas de UNODC para fortalecer la producción de información estadística sobre actividades ilegales y los flujos financieros asociados, así como las oportunidades para mejorar su medición mediante la articulación de fuentes de información y capacidades institucionales.
De forma complementaria al trabajo sobre cocaína, marihuana y tráfico de migrantes, Edgar Bustos, del INEGI, presentó la experiencia de estimación de flujos financieros ilícitos asociados a metanfetaminas y fentanilo. A partir del piloto desarrollado por el Centro de Excelencia INEGI-UNODC, el ejercicio adapta el enfoque metodológico a sustancias con dinámicas de mercado, poblaciones objetivo y rutas distintas, combinando múltiples fuentes para aproximar sus flujos entrantes y salientes.
Entre los instrumentos presentados se encuentran las Directrices para medir los flujos financieros ilícitos relacionados con actividades ilegales, publicadas por UNODC en 2026, que se basan en el marco conceptual desarrollado junto con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Estas directrices incluyen modelos, variables prioritarias, orientaciones para su implementación y listas de verificación para apoyar la medición de flujos relacionados con actividades como el tráfico de drogas, el tráfico ilícito de migrantes y el tráfico de vida silvestre. Asimismo, contribuyen a los esfuerzos de medición del indicador 16.4.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, relativo al valor total de las corrientes financieras ilícitas entrantes y salientes.
La presentación también destacó las actividades piloto realizadas en América Latina para avanzar en la medición de estos flujos, con ejercicios en México, Colombia, Perú y Ecuador, así como en un país de Centroamérica. Los trabajos abarcan mercados como el tráfico de drogas, el tráfico ilícito de migrantes y la minería ilegal de oro, y permiten explorar los requerimientos de información necesarios para caracterizar las actividades ilícitas y sus dimensiones económicas y financieras.
Asimismo, se expusieron distintos mecanismos de recopilación de datos de UNODC que contribuyen al análisis de estos fenómenos, entre ellos el Cuestionario para el Informe Anual sobre drogas (ARQ), las Incautaciones Individuales de Drogas (IDS), el Cuestionario sobre Corrientes Ilícitas de Armas (UN-IAFQ) y el Cuestionario para el Informe Mundial sobre la Trata de Personas (GLOTIP). Estas herramientas permiten reunir información sobre mercados, actores, rutas, incautaciones y otras características de las actividades delictivas, que pueden aportar elementos para su estudio.
El seminario también examinó la relación entre el crecimiento económico, la expansión de los mercados ilícitos y las capacidades institucionales, así como los impactos de la delincuencia organizada en las economías de América Latina y el Caribe. Asimismo, se discutió el alcance de un estudio conjunto propuesto por la CEPAL y la UNODC para caracterizar y analizar las interacciones entre las economías legales e ilegales en la región.
Abordar estos fenómenos requiere respuestas coordinadas y sustentadas en evidencia, que integren las perspectivas económicas, estadística, financiera y de seguridad. El fortalecimiento de la cooperación interinstitucional y regional constituye un componente relevante para mejorar la capacidad de los Estados de detectar los flujos financieros ilícitos y enfrentar los desafíos que plantean para el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe.