Contar mejor las muertes de mujeres: Cada caso es una vida
En América Latina, mejorar las estadísticas sobre feminicidio es clave para entender y prevenir la violencia contra las mujeres
América Latina registra algunas de las tasas de homicidio más altas del mundo. Dentro de esa violencia se encuentra un fenómeno particularmente difícil de medir: el asesinato de mujeres y niñas por razones de género, conocido comúnmente como feminicidio. Aunque muchos países han tipificado estos delitos en su legislación, la medición estadística del fenómeno sigue siendo fragmentada y desigual.
Una de las razones es que estos casos forman un subconjunto específico de los homicidios intencionales. Identificarlos dentro de las estadísticas generales de homicidio requiere información detallada sobre el contexto del crimen, la relación entre víctima y agresor y las circunstancias que rodearon el hecho. Esa información suele estar dispersa entre diferentes instituciones del sistema de justicia: policías, fiscalías, tribunales, servicios médicos forenses y sistemas penitenciarios.
Para enfrentar este desafío, varios países de América Latina y el Caribe trabajan en el desarrollo de una metodología para documentar el proceso estadístico de medición del feminicidio como un subconjunto de las estadísticas de homicidios intencionales (Imagen 1).
Imagen 1. Proceso estadístico para estadísticas de feminicidios.

La iniciativa cuenta con el acompañamiento del Centro de Excelencia UNODC–INEGI para Información Estadística de Gobierno, Seguridad Pública, Victimización y Justicia, en colaboración con ONU Mujeres, y busca apoyar la implementación del Marco estadístico para medir el asesinato de mujeres y niñas por razones de género.
El enfoque metodológico propone integrar múltiples fuentes administrativas para reconstruir la trayectoria de los casos dentro del sistema de justicia penal. Al combinar registros policiales, fiscales, judiciales, penitenciarios y de servicios médicos forenses, los países pueden caracterizar con mayor precisión tanto a las víctimas como al contexto en que ocurren los feminicidios.
Este tipo de integración permite producir indicadores a lo largo de las distintas etapas del sistema de justicia (Tabla 1), entre ellos:
víctimas de asesinatos de mujeres y niñas por razones de género
personas sospechosas de estos delitos
personas procesadas y condenadas
personas recluidas en prisión por estos crímenes
y la tasa de asesinatos de mujeres y niñas por razones de género.
Tabla 1. Metadatos para indicadores

Más allá de la producción de indicadores, el valor de este enfoque radica en su capacidad para orientar políticas públicas. El análisis integrado de los datos puede revelar patrones que ayuden a prevenir la violencia. Si se observa, por ejemplo, que muchas víctimas son mujeres jóvenes en edad escolar, las autoridades pueden reforzar campañas de prevención en escuelas y comunidades. Si, en cambio, una proporción importante de los agresores son jóvenes que enfrentarán largas condenas, los sistemas penitenciarios pueden desarrollar programas de formación y reinserción que reduzcan la reincidencia.
Otra ventaja es la posibilidad de generar una cifra única y coherente sobre el feminicidio, construida a partir de la integración de registros institucionales. Contar con una medición armonizada permite que policías, ministerios públicos, tribunales, servicios médicos forenses y ministerios de la mujer trabajen con una referencia estadística común del fenómeno, reduciendo inconsistencias y fortaleciendo la coordinación entre instituciones.
La integración de estas fuentes también facilita el desarrollo de sistemas de alerta temprana, capaces de identificar patrones de riesgo y orientar respuestas oportunas. Además, las estadísticas producidas pueden servir de referencia para las propias autoridades responsables de investigar estos delitos, al ofrecer evidencia sistemática sobre las características de los casos y su evolución dentro del sistema de justicia.
La iniciativa busca además adaptar el Modelo Genérico del Proceso Estadístico (GSBPM) al contexto de la medición del feminicidio, articulándolo con el marco estadístico internacional. El objetivo es facilitar la producción integrada de estas estadísticas, documentando cada etapa del proceso —desde la recopilación de datos hasta la producción de indicadores— y mejorando la comparabilidad entre países.
Medir mejor el feminicidio no es solo un desafío estadístico. Contar con información integrada, consistente y oportuna es una condición fundamental para comprender la violencia contra las mujeres y diseñar políticas de prevención, investigación y justicia más efectivas.